La fe es el don de Dios, producida en los corazones de los elegidos por el Espíritu de Dios; por quien llegan a ver, conocer y creer la verdad de las Escrituras, y la excelencias de ellas por encima de toda otra escritura y las cosas del mundo, porque manifiestan la gloria de Dios en sus atributos, la excelencia de Cristo en su naturaleza y en sus oficios, y el poder de la plenitud del Espíritu en sus obras y operaciones; y así pueden descansar sus almas sobre la verdad que han creído.

Efe. 2:8; Juan 6:29; 4:10; Fil. 1:29; Gén. 5:22; Juan 17:17; Heb. 4:11-12; Juan 6:63.