Afirmamos que, dado que Dios es el autor de toda verdad, todas las verdades, tanto bíblicas como extrabíblicas, son consistentes y coherentes entre sí, y que la Biblia dice la verdad cuando toca asuntos pertenecientes a la naturaleza, la historia, o cualquier otra cosa. Afirmamos además que en algunos casos los datos extrabíblicos tienen valor para clarificar lo que enseña la Escritura, y para motivar la corrección de interpretaciones erróneas.

Negamos que los puntos de vista extrabíblicos refuten jamás la enseñanza de la Escritura o tengan prioridad sobre ella.