Sola Escritura: La Erosión de la Autoridad

La Escritura sola es la regla inerrante de la vida de la iglesia, pero la iglesia evangélica de hoy día ha separado la Escritura de su función autoritativa. En práctica, la iglesia es guiada con mucha frecuencia por la cultura. Las técnicas terapéuticas, las estrategias de la mercadotecnia, y el ritmo del mundo del entretenimiento, con frecuencia, tiene mucho más que decir acerca de lo que la iglesia quiere, cómo funciona, y qué lo que ofrece, de lo que hace la Palabra de Dios. Los pastores han sido negligentes en su correcta supervisión de la adoración, incluyendo el contenido doctrinal de la música. Como la autoridad bíblica ha sido abandonada en la práctica, mientras sus verdades han desvanecido de la conciencia cristiana, y sus doctrinas han perdido su prominente, la iglesia ha ido en aumento vaciándose de su integridad, autoridad moral y dirección.

En lugar de adaptar la fe cristiana para satisfacer las necesidades de sus consumidores, debemos proclamar la ley como la única medida de la verdadera justicia y el evangelio como el anuncio de la verdad salvadora. La verdad bíblica es indispensable para el entendimiento, nutrimento y disciplina de la iglesia.

La Escritura debe llevarnos más allá de nuestras necesidades percibidas a las verdaderas necesidades y liberarnos del vernos a través de sus seductoras imágenes, clisés, promesas y prioridades de la cultura de las masas. Solamente en la luz de la verdad de Dios es que podemos entendernos correctamente y ver la provisión de Dios para nuestra necesidad. La Biblia, por lo tanto, debe ser enseñada y predicada en la iglesia. Los sermones deben ser exposiciones de la Biblia y sus enseñanzas, no las expresiones de las opiniones de los predicadores o las ideas de la era. No podemos conformarnos con nada menos de lo que Dios ha dado.

La obra del Espíritu Santo en la experiencia personal no puede desligarse de la Escritura. El Espíritu no habla en maneras que son diferentes a la Escritura. Fuera de la Escritura nunca hubiéramos sabido de la gracia de Dios en Cristo. La Palabra bíblica, y no la experiencia espiritual, es la prueba de la verdad.

Tesis Una: Sola Escritura

Reafirmamos que la Escritura inerrante es la única fuente de la revelación divina escrita que solamente puede comprometer nuestra conciencia. Solamente la Biblia enseña todo lo que es necesario para nuestra salvación del pecado y es la regla por medio de la cual toda conducta cristiana debe ser medida.

Negamos que algún credo, concilio o individuo puede comprometer la conciencia del cristiano, que el Espíritu Santo habla independientemente de o contrario a lo que se enseña en la Biblia, o que una experiencia personal espiritual puede ser un vehículo de revelación.