Llamado al Arrepentimiento y a la Reforma
La fidelidad de la iglesia evangélica en el pasado contrasta notablemente con su infidelidad en el presente. Temprano en este siglo, las iglesias evangélicas sostenían un notable esfuerzo misionero, y construyeron muchas instituciones religiosas para servir a la causa de la verdad bíblica y el reino de Cristo. Ese era un tiempo cuando la conducta y las expectaciones cristianas eran marcadamente diferentes de aquellas en la cultura. Hoy, con frecuencia no lo son. Hoy, el mundo evangélico está perdiendo su fidelidad bíblica, su brújula moral y su celo misionero.
Nos arrepentimos de nuestra mundanalidad. Hemos sido influenciados por los “evangelios” de nuestra cultura secular, los cuales no son evangelios. Hemos debilitado la iglesia por nuestra falta de un serio arrepentimiento, nuestra ceguera a los pecados que hay en nosotros que vemos con tanta claridad en otros, y nuestra inexcusable falla para decirles a otros acerca de la obra salvadora de Dios en Cristo.
También, formalmente llamamos a los profesantes evangélicos que han errado, que se han desviado de la Palabra de Dios en asuntos discutidos en esta Declaración. Esto incluye a aquellos que afirman que hay esperanza de vida eterna fuera de la explícita fe en Jesucristo, que afirman que aquellos que rechazan a Cristo en esta vida serán aniquilados en lugar de sufrir el justo juicio de Dios a través del eterno sufrimiento, o que afirman que evangélicos y católicos romanos son uno en Jesucristo, aún donde la doctrina bíblica de la justificación no es creída.
La Alianza de Evangélicos Confesantes pide a todos los cristianos a que le den consideración para implementar esta Declaración en la adoración, ministerio, pólizas, vida y evangelismo de la iglesia. Por causa de Cristo. Amén.