Afirmamos que es pecaminoso aprobar la inmoralidad homosexual o el transgenerismo y que tal aprobación constituye un alejamiento esencial de la fidelidad y el testimonio cristianos.

Negamos que la aprobación de la inmoralidad homosexual o el transgenerismo sea un asunto de indiferencia moral respecto al cual los cristianos por lo demás fieles deberían aceptar sus diferencias.