Afirmamos que es adecuado el uso de la palabra inerrancia como término teológico en referencia a la completa veracidad de la Escritura.
Negamos que sea adecuado evaluar la Escritura según normas de verdad y error ajenas a su uso o propósito. Negamos, además, que la inerrancia sea desmentida por fenómenos bíblicos tales como la falta de precisión técnica, las irregularidades gramaticales, las observaciones a la naturaleza, el reporte de falsedades, el uso de la hipérbole y números redondos, el ordenamiento temático del material, la selección de material variante en relatos paralelos, o el uso de citas libres.