Afirmamos que la Escritura es inerrante en su totalidad, y está libre de toda falsedad, fraude o engaño.

Negamos que la infalibilidad y la inerrancia de la Biblia se limiten a los temas espirituales, religiosos o salvíficos, y queden excluidas las aseveraciones en los ámbitos de la historia y la ciencia. Negamos, además, que las hipótesis científicas acerca de la historia de la tierra puedan usarse adecuadamente para invalidar la enseñanza de la Escritura acerca de la creación y el diluvio.