Afirmamos que las Sagradas Escrituras deben ser recibidas como la autoritativa Palabra de Dios.
Negamos que la Escritura reciba su autoridad de la iglesia, la tradición, o cualquier otra fuente humana.
Afirmamos que las Sagradas Escrituras deben ser recibidas como la autoritativa Palabra de Dios.
Negamos que la Escritura reciba su autoridad de la iglesia, la tradición, o cualquier otra fuente humana.