Afirmamos que la Biblia contiene enseñanzas y mandatos que se aplican a todos los contextos culturales y situacionales, y otros mandatos que la Biblia misma muestra que se aplican solo a situaciones particulares.
Negamos que la distinción entre los mandatos universales y particulares de la Escritura pueda determinarse por factores culturales y situacionales. Negamos además que los mandatos universales puedan tratarse jamás como relativos cultural o situacionalmente.