banner

Porque Cristo, que nos ha redimido y liberado por Su sangre, también nos renueva a Su propia imagen por Su Espíritu Santo, para que así demos testimonio, a través de toda nuestra conducta, de nuestra gratitud a Dios por Sus bendiciones, y para que Él sea alabado por nosotros. Esta renovación también tiene por fin que cada uno de nosotros pueda tener seguridad de su propia fe a la luz de sus frutos y que otros puedan ser ganados para Cristo por nuestra piadosa manera de vivir.