
Los que están verdaderamente afligidos por sus pecados, pero incluso así confían en que les han sido perdonados por causa de Cristo y en que las debilidades que permanecen en ellos están cubiertas por Su pasión y muerte; los que también desean con fervor que su fe sea fortalecida cada vez más y que sus vidas sean más santas. Sin embargo, los hipócritas y los que se no se han vuelto a Dios con corazón sincero comen y beben juicio para sí.