
Ciertamente, pues el Espíritu Santo nos enseña en el Evangelio y nos asegura mediante los sacramentos que la totalidad de nuestra salvación depende de ese único sacrificio de Cristo, que Él ofreció por nosotros en la cruz.

Ciertamente, pues el Espíritu Santo nos enseña en el Evangelio y nos asegura mediante los sacramentos que la totalidad de nuestra salvación depende de ese único sacrificio de Cristo, que Él ofreció por nosotros en la cruz.