
De ninguna manera, pues ya que la naturaleza divina es incomprensible y omnipresente, resulta necesario que en efecto está fuera de la naturaleza humana que ha asumido, y aún así está en ella y permanece unida a ella personalmente.

De ninguna manera, pues ya que la naturaleza divina es incomprensible y omnipresente, resulta necesario que en efecto está fuera de la naturaleza humana que ha asumido, y aún así está en ella y permanece unida a ella personalmente.