
“Danos hoy el pan nuestro de cada día”; es decir, ten a bien proveernos todas las cosas necesarias para el cuerpo, de modo que reconozcamos que Tú eres la única fuente de todo bien, y que ni nuestra preocupación, ni nuestro trabajo y ni siquiera Tus dones, nos sirven de nada sin Tu bendición; que, por lo tanto, saquemos nuestra confianza de todas las criaturas y la pongamos solamente en Ti.