banner

En primer lugar, que oremos de corazón exclusivamente al único Dios verdadero, que se ha revelado a Sí mismo en Su Palabra, por todas las cosas que Él nos ha mandado que le pidamos. En segundo lugar, que conozcamos correctamente la magnitud de nuestra necesidad y miseria, para que nos humillemos ante la presencia de Su majestad divina. En tercer lugar, que estemos completamente convencidos de que Él, a pesar de que no lo merecemos, escuchará nuestra oración sin duda alguna, por causa de Cristo nuestro Señor, como nos lo ha prometido en Su Palabra.