
Que Dios maldice toda impureza y que, por lo tanto, debemos detestarla de todo corazón y vivir casta y recatadamente, ya sea en el santo matrimonio o en la soltería.

Que Dios maldice toda impureza y que, por lo tanto, debemos detestarla de todo corazón y vivir casta y recatadamente, ya sea en el santo matrimonio o en la soltería.