banner

Que ni en pensamientos, ni en palabras, ni en gestos, ni mucho menos en acciones, yo deshonre, odie, hiera o mate a mi prójimo, sea yo mismo quien lo haga o utilice a otra persona para hacerlo, sino que yo deje a un lado todo deseo de venganza. También se requiere que no me hiera a mí mismo ni me exponga voluntariamente a ningún peligro. Por esta razón el magistrado está armado con la espada para prevenir el asesinato.