Afirmamos que todos los que han sido escogidos en Jesucristo antes de la fundación del mundo y que están unidos a él mediante la fe disfrutan de comunión con él y unos con otros. Afirmamos que en Jesucristo disfrutamos de toda bendición espiritual, incluyendo la justificación, la adopción, la santificación, y la glorificación.1

Negamos que Jesucristo y su obra salvadora puedan separarse. Negamos que podamos participar de la obra salvadora de Jesucristo separados de Jesucristo mismo. Negamos que podamos estar unidos a Cristo y no estar unidos a su cuerpo, la iglesia.

Footnotes

  1. «Por un solo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, tanto los judíos como los no judíos, lo mismo los esclavos que los libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu» (1 Co. 12:13). Ver también Jn. 14:20; 15:4–6; Ro. 6:1–11; 8:1–2; 12:3–5; 1 Co. 1:30–31; 6:15–20; 10:16–17; 12:27; 2 Co. 5:17–21; Gá. 3:25–29; Ef. 1:3–10, 22–23; 2:1–6; 3:6; 4:15–16; 5:23, 30; Col. 1:18; 2:18–19. ↩