Afirmamos que al tercer día Jesucristo se levantó de los muertos y que fue visto en la carne por muchos.1

Negamos que meramente haya parecido que Jesucristo murió, o que solo su espíritu haya sobrevivido, o que su resurrección haya acontecido meramente en el corazón de sus seguidores.

Footnotes

  1. «En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día; y que se apareció a Cefas, y luego a los doce» (1 Co. 15:3–5). Ver también Is. 53; Mt. 16:21; 26:32; 28:1–10; Jn. 21:14; Hch. 1:9–11; 2:25, 32; 3:15, 26; 4:10; 5:30; 10:40; Ro. 4:24–25; 6:9–10; Ef. 4:8–10. ↩