Afirmamos que el Jesucristo histórico, por el poder del Espíritu Santo, fue concebido milagrosamente y nació de la Virgen María. Afirmamos con el Credo de Calcedonia que a ella se le llama correctamente madre de Dios (theotokos) en el sentido de que el niño que ella dio a luz es el Hijo de Dios encarnado, la segunda persona de la Santa Trinidad.1

Negamos que Jesucristo recibiera su naturaleza divina de María o que su impecabilidad se derivara de ella.

Footnotes

  1. «Seis meses después, Dios envió al ángel Gabriel a la ciudad galilea de Nazaret para ver a María, una virgen que estaba comprometida con José, un hombre que era descendiente de David» (Lc. 1:26–27). Ver también Mt. 1:23; 2:11; Lc. 1:31, 35, 43; Ro. 1:3; Gá. 4:4. ↩