Afirmamos que Jesucristo es la imagen visible de Dios, que él es el estándar de la verdadera humanidad, y que en nuestra redención seremos conformados definitivamente a su imagen.1
Negamos que Jesucristo fuera menos que verdaderamente humano, que meramente pareciera ser humano, o que careciera de un alma humana racional. Negamos que en la unión hipostática el Hijo asumiera una persona humana en lugar de una naturaleza humana.
Footnotes
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«Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. En él fue creado todo lo que hay en los cielos y en la tierra, todo lo visible y lo invisible; tronos, poderes, principados, o autoridades, todo fue creado por medio de él y para él» (Col. 1:15–16). Ver también Ro. 8:29; 2 Co. 4:4–6; Ef. 4:20–24; Heb. 1:3–4. ↩