Afirmamos la unión hipostática, que las dos naturalezas de Jesucristo están unidas en su única persona sin mezcla, sin confusión, sin división y sin separación.1
Negamos que el distinguir entre las dos naturalezas implique separarlas.
Footnotes
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«Simón Pedro respondió: “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!” Entonces Jesús le dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos”» (Mt. 16:16–17). Ver también Lc. 1:35, 43; Jn. 1:1–3; 8:58; 17:5; Hch. 20:28; Ro. 1:3; 9:5; 2 Co. 8:9; Col. 2:9; 1 Ti. 3:16; 1 P. 3:18; Ap. 1:8, 17; 22:13. ↩