Afirmamos que Jesucristo vendrá nuevamente en gloria a juzgar a todas las personas y derrotará definitivamente a todos sus enemigos, destruirá a la muerte, y dará paso al cielo nuevo y la tierra nueva, en los cuales él reinará con justicia.1
Negamos que el regreso final de Jesucristo haya acontecido en el 70 d. C. y que su venida y los sucesos en torno a ella deban considerarse simbólicos.