Afirmamos que Jesucristo vendrá nuevamente en gloria a juzgar a todas las personas y derrotará definitivamente a todos sus enemigos, destruirá a la muerte, y dará paso al cielo nuevo y la tierra nueva, en los cuales él reinará con justicia.1

Negamos que el regreso final de Jesucristo haya acontecido en el 70 d. C. y que su venida y los sucesos en torno a ella deban considerarse simbólicos.

Footnotes

  1. «Él mismo nos mandó a predicar al pueblo, y a dar testimonio de que Dios lo ha nombrado Juez de los vivos y de los muertos» (Hch. 10:42). Ver también Jn. 12:48; 14:3; Hch. 7:7; 17:31; 2 Ti. 4:1, 8. ↩