Afirmamos que en su estado de exaltación Jesucristo es las primicias de la resurrección, que él ha conquistado tanto el pecado como la muerte, y que nosotros, en unión con él, también seremos resucitados.1

Negamos que el cuerpo resucitado y glorificado de Jesucristo fuera un cuerpo totalmente distinto al que fue puesto en la tumba del huerto. Negamos que nuestra resurrección sea meramente una resurrección de nuestro espíritu aparte de nuestro cuerpo.

Footnotes

  1. «Pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron… ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?» (1 Co. 15:20, 55). Ver también Ro. 5:10; 6:4, 8, 11; 10:9; 1 Co. 15:23; 2 Co. 1:9; 4:10–11; Ef. 2:6; Col. 2:12; 2 Ts. 2:13; Heb. 2:9, 14; 1 Jn. 3:14; Ap. 14:4; 20:14. ↩