I.4 — Amamos a Dios el Hijo

Dios ordenó a Israel que amara al SEÑOR Dios con lealtad exclusiva. Asimismo, para nosotros, amar al Señor Jesucristo significa que afirmamos tenazmente que sólo él es Salvador, Señor y Dios. La Biblia enseña que Jesús realiza las mismas acciones soberanas que únicamente Dios realiza. Cristo es Creador del universo, Soberano de la historia, Juez de todas las naciones y Salvador de todos los que se vuelven a Dios.1 Comparte la identidad de Dios en la divina igualdad y unidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Así como Dios llamó a Israel a amarlo con fe, obediencia y testimonio de siervo fundamentados en el pacto, nosotros afirmamos nuestro amor por Jesucristo al confiar en él, obedecerlo y hacerlo conocer.

A) Confiamos en Cristo. Creemos el testimonio de los Evangelios de que Jesús de Nazaret es el Mesías, el designado y enviado por Dios para cumplir la singular misión del Israel del Antiguo Testamento, que es llevar la bendición de la salvación de Dios a todas las naciones, según él prometió a Abraham.

  1. En Jesús, concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María, Dios asumió nuestra carne humana y vivió entre nosotros, plenamente Dios y plenamente humano.
  2. En su vida, Jesús caminó en perfecta fidelidad y obediencia a Dios. Anunció y enseñó el reino de Dios, y ejemplificó la forma en que sus discípulos deben vivir bajo el reinado de Dios.
  3. En su ministerio y en sus milagros, Jesús anunció y demostró la victoria del reino de Dios sobre el mal y los poderes malignos.
  4. En su muerte en la cruz, Jesús asumió nuestro pecado por nosotros, llevando todo su costo, castigo y vergüenza; derrotó a la muerte y a los poderes del mal, y logró la reconciliación y redención de toda la creación.
  5. En su resurrección corporal, Jesús fue reivindicado y exaltado por Dios, completó y demostró la plena victoria de la cruz, y se convirtió en el precursor de la humanidad redimida y la creación restaurada.
  6. Desde su ascensión, Jesús está reinando como Señor sobre toda la historia y la creación.
  7. Cuando vuelva, Jesús ejecutará el juicio de Dios, destruirá a Satanás, el mal y la muerte, y establecerá el reinado universal de Dios.

B) Obedecemos a Cristo. Jesús nos llama a ser discípulos, a tomar nuestra cruz y seguirlo en la senda del renunciamiento, el servicio y la obediencia. «Si me amáis, guardad mis mandamientos», dijo. «¿Por qué me llamáis, Señor, Señor y no hacéis lo que yo digo?». Somos llamados a vivir como Cristo vivió y a amar como Cristo amó. Profesar a Cristo mientras ignoramos sus mandatos es una peligrosa necedad. Jesús nos advierte que muchos que hablan en su nombre con ministerios espectaculares y milagrosos se encontrarán repudiados por él como hacedores de maldad.2 Tomamos en cuenta la advertencia de Cristo, porque ninguno de nosotros es inmune a este tremendo peligro.

C) Proclamamos a Cristo. En Cristo únicamente, Dios se ha revelado de manera plena y final, y a través de Cristo únicamente, Dios ha logrado la salvación para el mundo. Por lo tanto, nos arrodillamos como discípulos a los pies de Jesús de Nazaret y le decimos, con Pedro: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» y, con Tomás: «¡Señor mío, y Dios mío!». Si bien no lo hemos visto, lo amamos. Y nos regocijamos con esperanza mientras anhelamos el día de su retorno, cuando lo veremos tal como es. Hasta tanto, nos unimos a Pedro y a Juan proclamando que «en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».3

Nos comprometemos nuevamente a dar testimonio de Jesucristo y de toda su enseñanza, en todo el mundo, sabiendo que podemos dar ese testimonio sólo si nosotros mismos estamos viviendo en obediencia a su enseñanza.

Footnotes

  1. Juan 1:3; 1 Corintios 8:4-6; Hebreos 1:2; Colosenses 1:15-17; Salmos 110:1; Marcos 14:61-64; Efesios 1:20-23; Apocalipsis 1:5; 3:14; 5:9-10; Romanos 2:16; 2 Tesalonicenses 1:5-10; 2 Corintios 5:10; Romanos 14:9-12; Mateo 1:21; Lucas 2:30; Hechos 4:12; 15:11; Romanos 10:9; Tito 2:13; Hebreos 2:10; 5:9; 7:25; Apocalipsis 7:10 ↩

  2. Lucas 6:46; 1 Juan 2:3-6; Mateo 7:21-23 ↩

  3. Mateo 16:16; Juan 20:28; 1 Pedro 1:8; 1 Juan 3:1-3; Hechos 4:12 ↩