
I. Dios, el Gran Creador de todo, sostiene, 1 dirige, dispone, y gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, 2 desde la más grande hasta la más pequeña, 3 por su sabia y santa providencia, 4 conforme a su presciencia infalible 5 y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, 6 para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia. 7
II. Aunque con respecto a la presciencia y decreto de Dios, quien es la primera, todas las cosas sucederán inmutable e infaliblemente, 8 sin embargo, por la misma providencia las ha ordenado de tal manera, que sucederán conforme a la naturaleza de las causas secundarias, sea necesaria, libre o contingentemente. 9
III. Dios en su providencia ordinaria hace uso de medios; 10 a pesar de esto, Él es libre para obrar sin ellos, 11 sobre ellos 12 y contra ellos, según le plazca. 13
IV. El poder todopoderoso, la sabiduría inescrutable y la bondad infinita de Dios se manifiestan en su providencia de tal manera, que esta se extiende aún hasta la primera caída y a todos los otros pecados de los ángeles y de los hombres, 14 y esto no solo por un mero permiso, 15 sino que los ha unido a ella con la más sabia y poderosa atadura, 16 ordenándolos y gobernándolos en una administración múltiple para sus propios fines santos; 17 pero de tal modo, que lo pecaminoso procede solo de la criatura, y no de Dios, quien siendo justísimo y santísimo, no es, ni puede ser autor o aprobador del pecado. 18
V. El todo sabio, justo y benigno Dios, a menudo deja por algún tiempo a sus hijos en las tentaciones multiformes y en la corrupción de sus propios corazones, a fin de disciplinarlos por sus pecados anteriores o para descubrirlos la fuerza oculta de la corrupción y el doblez de sus corazones, para que sean humildes; 19 y para infundir en ellos el sentimiento de una dependencia de apoyo más íntima y constante en Él, y para hacerles más precavidos contra todas las ocasiones futuras del pecado, y para otros muchos fines santos y justos. 20
VI. En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes Dios como juez justo ha cegado y endurecido a causa de sus pecados anteriores, 21 no solo les niega su gracia por la cual podrían haber alumbrado sus entendimientos y obrado en sus corazones, 22 sino también algunas veces les retira los dones que ya tenían, 23 y los expone a cosas como su corrupción, que da ocasión al pecado, 24 y a la vez les entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás; 25 por tanto sucede que se endurecen aún bajo los mismos medios que Dios emplea para suavizar a los demás.
VII. Así como la providencia de Dios alcanza, en general a todas las criaturas, así también de un modo especial cuida a su Iglesia y dispone todas las cosas para el bien de ella. 26
Footnotes
-
Hebreos 1:3 ↩
-
Daniel 4:34,35; Salmos 135:6; Hechos 17:25,26,28; Job 38,39,40 y 41 ↩
-
Mateo 10:29,30,31 ↩
-
Proverbios 15:3; Salmos 145:17 y 104:24 ↩
-
Hechos 15:18; Salmos 94:8-11 ↩
-
Efesios 1:11; Salmos 33:10,11 ↩
-
Efesios 3:10; Romanos 9:17; Salmos 145:7; Isaías 63:14; Génesis 45:7 ↩
-
Hechos 2:23 ↩
-
Génesis 8:22; Jeremías 31:35; Éxodo 21:13 con Deuteronomio 19:5; 1 Reyes 22:28,34; Isaías 10:6,7 ↩
-
Hechos 27:31,44; Oseas 2:21,22 ↩
-
Oseas 1:7; Mateo 4:4; Job 34:10 ↩
-
Romanos 4:19-21 ↩
-
2 Reyes 6:6; Daniel 3:27 ↩
-
Romanos 11:32-34; 2 Samuel 24:1; 1 Crónicas 21:1; 1 Reyes 22:22,23; 1 Crónicas 10:4,13,14: 2 Samuel 16:10; Hechos 2:23; Hechos 4:27,28 ↩
-
Hechos 14:16 ↩
-
Salmos 76:10; 2 Reyes 19:28 ↩
-
Génesis 1:20; Isaías 10:6,7,12 ↩
-
1 Juan 2:16; Salmos 50:21; Santiago 1:13,14,17 ↩
-
2 Crónicas 32:25,26,31; 2 Samuel 24:1 ↩
-
2 Corintios 12:7-9; Salmos 73; 77:1,10,12; Marcos 14:66-72 con Juan 21:15-17 ↩
-
Romanos 1:24,26,28 y 11:7,8 ↩
-
Deuteronomio 29:4 ↩
-
Mateo 13:12; Mateo 25:29 ↩
-
Deuteronomio 2:30; 2 Reyes 8:12,13 ↩
-
Salmos 81:11,12; 2 Tesalonicenses 2:10-12 ↩
-
1 Timoteo 4:10; Amos 9:8,9; Romanos 8:28; Isaías 43:3-5,14 ↩