
I. A quienes Dios ha aceptado en su Amado, y que han sido llamados eficazmente y santificados por su Espíritu, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente han de perseverar en él hasta el fin, y serán salvados eternamente. 1
II. Esta perseverancia de los santos depende no de su propio libre albedrío, sino de la inmutabilidad del decreto de elección, que fluye del amor gratuito e inmutable de Dios el Padre; 2 de la eficacia del mérito y de la intercesión de Jesucristo; 3 de la morada del Espíritu, y de la simiente de Dios que está en los santos; 4 y de la naturaleza del pacto de gracia, 5 de todo lo cual surge también la certeza y la infalibilidad de la perseverancia. 6
III. No obstante esto, es posible que los creyentes, por las tentaciones de Satanás y del mundo, por el predominio de la corrupción que queda en ellos, y por el descuido de los medios para su preservación caigan en pecados graves; 7 y por algún tiempo permanezcan en ellos; 8 por lo cual atraerán el desagrado de Dios; 9 contristarán a su Espíritu Santo; 10 se verán excluidos en alguna medida de sus gracias y consuelos; 11 tendrán sus corazones endurecidos; 12 y sus conciencias heridas; 13 lastimarán y escandalizarán a otros, 14 y atraerán sobre sí juicios temporales. 15
Footnotes
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Filipenses 1:6; 2 Pedro 1:10; Juan 10:28,29; 1 Juan 3:9; 1 Pedro 1:5,9 ↩
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2 Timoteo 2:18,19; Jeremías 31:3 ↩
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Hebreos 10:10,14; 13:20,21; 7:25 y 9:12-15; Juan 17:11,24; Romanos 8:33-39; Lucas 22:32 ↩
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Juan 14:16,17; 1 Juan 2:27 y 3:9 ↩
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Jeremías 32:40 ↩
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2 Tesalonicenses 3:3; 1 Juan 2:19; Juan 10:28 ↩
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Mateo 26:70,72,74 ↩
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Salmos 51:14 ↩
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Isaías 64:5,7,9; 2 Samuel 11:27 ↩
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Efesios 4:30 ↩
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Salmos 51:8,10,12; Apocalipsis 2:4; Cantares 5:2,3,4,6 ↩
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Marcos 6:52 y 16:14; Isaías 63:17 ↩
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Salmos 32:3,4 y 51:8 ↩
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2 Samuel 12:14 ↩
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Salmos 89:31,32; 1 Corintios 11:32 ↩